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Los fierros dejáselos a él, para vos está el teflón

En estos tiempos de emancipación femenina, es necesario que sepas manejar un auto, al menos para tener, en caso de emergencias, la posibilidad de llevarlo a él (o a los chicos) al hospital sin depender de taxis o medios de transporte público.


El problema surge a la hora de tener tu autito propio, entre cambiarle el aceite, inflarle las ruedas, cargarle nafta, asegurarte de que las luces anden siempre todas bien, revisarle el termostato, llenar el zorrino, y demás responsabilidades que vienen con el título de propietario (y ni hablar si te hace algún ruidito extraño), te podés llegar a volver verdaderamente loca.

Es importante que este tipo de posibles desafíos los charles con tu pareja a la hora de decidir si estás lista para tener tu propio auto. No intentes hacerte cargo de todo como si fueras una supermujer, sólo somos mujeres, no podemos con todo, y hay que saber comprender cuáles son las cosas que no corresponden a nuestro sexo; el auto es una de ellas.


Los hombres tienen una predisposición para los fierros, entonces, dejale a él las tareas que le competen, pedí ayuda con todo lo relacionado al mantenimiento del auto, y vos encargate sin más a tener todos los papeles al día y a que esté siempre aseado (un auto sucio da una imagen de dejadez, y eso es algo que una mujer jamás puede permitir, en ningún orden de la vida).


Un último consejito de amiga para que nunca pases vergüenza: no intentes estacionar paralelo al cordón, salvo que el espacio que tenés entre autos sea mayor al tamaño del tuyo multiplicado por 2,5.

Comments

  1. ¿No será muy complicada la cuenta que hay que sacar?

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  2. Jaja, la mujer vive sacando cuentas porque es la ecónoma del hogar. Si podemos hacer malabares para que la plata alcance hasta fin de mes, podemos multiplicar 5 metros por 2.5 :P

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