25.6.11

Cinco armas infalibles para conquistar a cualquier hombre

 Si le echaste el ojo a algún muchachito y te interesa conquistarlo para siempre, te recomiendo que leas estos consejos para seducir a un hombre hasta que la muerte los separe.

- La inocencia: si por desgracia no sos naturalmente inocente, hacele creer que sí lo sos. A los hombres les gusta tener la derecha en los asuntos sexuales y amatorios, les gusta creer que nos están explicando todo por primera vez. 
¡Aniñate un poco y sin dudas será tuyo!

- La cocina: si las abuelas decían que al hombre se lo conquista por el estómago, por algo será. Cualquier hombre muere por unas ricas pastas o unos budines caseros, preparate, instruite, no te dejes estar y sorprendelo con las mejores comidas cuando menos se lo espera.

- La sensibilidad: es un hecho de la naturaleza que ellos son el cerebro y nosotras, el corazón. Al hombre le gusta que su mujer se emocione viendo una noticia sobre ancianos en un geriátrico o que se le llenen los ojos de lágrimas cuando ve un bebé recién nacido.
 Demostrale que, cuando llegue el momento, vas a ser la madre ideal para sus hijos, que desbordás de cariño para repartir y que no les tenés miedo a tus sentimientos.

- La zoncera: a ningún hombre le gusta sentirse menos inteligente que su mujer. Si realmente sos inteligente, vas a saber hacerte la tonta en los momentos adecuados. Es imprescindible hacerle sentir constantemente que su capacidad mental te supera y que él es necesario en tu vida para la resolución de todos los problemas del intelecto.

- La belleza: aunque lo pongamos último en esta lista, no hay nada más efectivo para la conquista de un hombre que la belleza. ¿A qué hombre no le gusta que sus amigos le envidien la chica que lleva del brazo?
 Pero no te engañes, que la belleza natural no existe, verse hermosa es un trabajo de tiempo completo, no te dejes estar y demostrale que nunca te va a tomar por sorpresa, y que, llegue a la hora que, llegue siempre te vas a ver espléndida como las protagonistas de las películas.

22.6.11

Saber manejar es saber manejar tu cuerpo

 Hoy en día los tiempos han cambiado, y por momentos las mujeres sentimos la necesidad de independizarnos de nuestros maridos o chaufferes y conducir nuestro propio vehículo.
 Está científicamente comprobado que las mujeres tenemos menos capacidad para determinar distancias o efectuar movimientos con maquinarias de gran tamaño (como ser un automotor), es por eso que nos cuesta más estacionar, frenar ante los semáforos y hacer maniobras en la ruta o en la ciudad.
 Si a vos también te picó el bichito de la independencia y se te ocurre hacerte la licencia para manejar, además de aprender los básicos del manejo, es indispensable que, a la hora de rendir el examen, desempolves la artillería pesada: maquillajes que cubran todos tus defectos, fajas y medias modeladoras, tacones altos y escotes pronunciados son requerimientos básicos para la seducción del oficial que te tome el examen.
 No pretendas aprobar un examen de manejo por tu habilidad para conducir el vehículo porque de ese modo estás predestinada al fracaso. Para las mujeres, la seducción es la única forma de conseguir autorización para manejo e incluso de evitar multas llegado el caso de cometer alguna infracción; el infalible "disculpe, oficial, no sabía que no se podía doblar en U en las avenidas" mientras jugás un poco con tu cabello o te acomodás la falda, es un recurso del que no podrás prescindir.

 Entonces, amigas, dejemos de intentar parecernos a ellos y comprendamos que existen diferencias biológicas inevitables: aprovechemos las ventajas que nos ofrece nuestro género y nunca nos olvidemos del maravilloso e inagotable recurso de la seducción.