11.12.10

Si no somos iguales a los hombres, ¿por qué vamos a tener los mismos roles?

A veces se te debe hacer difícil la crianza de los hijos, seguramente te cuesta disciplinarlos sin ser demasiado dura, y siempre te parece que no les estás dando suficiente amor, porque los querés tanto que sentís que no existe la forma de demostrar cuánto ellos significan para vos.

También te podés encontrar con la dificultad de que, como no ven mucho al papá durante los días de semana, tenés que cumplir muchos de sus roles y no te alcanza el tiempo ni la energía para hacer toda tu parte y mitad de la de tu marido (y tampoco querés sacarle protagonismo en la vida de tus hijos, porque después de todo, los pariste vos, pero son los hijos de los dos).


Para poder encontrar el equilibrio y que tus hijos comprendan bien cuáles son los roles de cada uno en la familia (y en el mundo), es de vital importancia que no pises el terreno que le corresponde a tu marido, y que dejes que él se haga cargo de sus responsabilidades una vez que llegue a casa.

Por ejemplo, si tu chico se porta mal (muy mal, no hablo de travesuras de chicos sino de acciones que deben recibir su consecuencia), explicale amablemente lo que hizo mal, y decile que espere a que llegue el padre para recibir su castigo. Ni bien tu marido llega a tu casa, contale (adelante de tu hijo) lo que el nene hizo mal, para que él decida el castigo que va a recibir el chico y lo aplique.


Jamás desautorices a tu marido aplicando castigos por tu propia cuenta, tu tarea como mamá es la de dar amor, abrigo, comida e higiene a tus hijos, la tarea de disciplinar está en manos del hombre, por algo la naturaleza lo dotó de mayor fuerza física y le dio una voz más grave e intimidadora.

4.12.10

Ellos son felices porque no piensan

¿Alguna vez lo viste a tu chico dormir y te preguntaste cómo puede dormir con tanta paz? ¿O cómo puede sentarse tranquilo a mirar la tele y no sentir la necesidad de hacer veinte cosas mientras tanto para ir ganando tiempo? ¿Nunca lo viste haciendo algún arreglo en el auto o la casa con una cara de absoluta tranquilidad, como si no tuviera nada en la mente en ese momento?

Bueno, efectivamente se trata de eso, los hombres no piensan, como vos, a razón de dos millones de pensamientos por minuto. Ellos no están haciendo una cosa mientras piensan en las veinte que les quedan por hacer, ellos disfrutan el momento y tienen una capacidad que vos no tenés de poner la mente en blanco.

Es por eso que tu deber como mujer es metafóricamente "estarle encima" (aunque dudo que tu chico se ofenda si lo hacés también de modo literal).


Lo cierto es que él no tiene la capacidad biológica de acordarse de todo en todo momento, y que si vos no estás ahí para decirle que se lleve el celular, las llaves y plata, o que se cambie la camisa antes de salir si estuvo trabajando, o que se acuerde de llamar a la mamá para su cumpleaños, él solo no va a poder hacerlo.

Para eso estás vos, y como mujer tenés que entender que tu tarea como pareja es la de ser no sólo su compañera de vida, sino también su secretaria y agenda viviente.


Por ejemplo, si tu chico tenía turno con el médico (y no lo podés acompañar, que sería en realidad lo más adecuado), tenés que llamarlo al trabajo temprano a la mañana para recordarle a qué hora era, e indicarle que en la mesa de la cocina le dejaste un sobre con el bono, el carnet de la obra social, un papelito con el nombre del médico y la dirección del consultorio, y una notita que dice "no te olvides de decirle que el otro día tuviste dolor de cabeza". Porque sabés que si no hacés eso, él indefectiblemente se va a olvidar.


Pero no desesperes, que no es tan grave, a vos la naturaleza te dotó de la capacidad de retener todo en la cabeza y poder hacer varias cosas a la vez, y lo que parece una tortura en realidad se convierte en una bendición: mientras a él las 14 horas del día que está despierto le rinden por 14 horas, a vos, las 18 horas de vigilia diarias te rinden por 36, es la magia de ser mujer y saber aprovechar el día.