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Las vacaciones: una odisea

¿Alguna vez se te ocurrió decirle a tu pareja "gordi, me ayudás un poquito preparando las valijas mientras yo termino de planchar la ropa que falta? Espero que tu respuesta sea "no", y que jamás se te ocurra confiar en la habilidad de un hombre para armar un bolso. Lo cierto es que como mujeres, tenemos la capacidad de saber con exactitud no sólo qué prendas vamos a usar durante las vacaciones, sino también cómo doblarlas para maximizar el espacio y hasta podemos prever qué llevar en caso de alguna eventualidad que pueda surgir durante el viaje. Ellos no. Los hombres no saben armar una valija, es un hecho de la naturaleza. Si por ellos fuera, llevarían veinte remeras y ningún pantalón, dos boxers para quince días o sólo trajes de baño y ojotas, sin incluir sweaters o pantalones, aún cuando el destino fuere Mar del Plata, donde todos sabemos que refresca de noche y donde hay que vestirse mínimamente arregladitos para ir a comer algo a la noche y a jugarse unas fichas ...

Si no somos iguales a los hombres, ¿por qué vamos a tener los mismos roles?

A veces se te debe hacer difícil la crianza de los hijos, seguramente te cuesta disciplinarlos sin ser demasiado dura, y siempre te parece que no les estás dando suficiente amor, porque los querés tanto que sentís que no existe la forma de demostrar cuánto ellos significan para vos. También te podés encontrar con la dificultad de que, como no ven mucho al papá durante los días de semana, tenés que cumplir muchos de sus roles y no te alcanza el tiempo ni la energía para hacer toda tu parte y mitad de la de tu marido (y tampoco querés sacarle protagonismo en la vida de tus hijos, porque después de todo, los pariste vos, pero son los hijos de los dos). Para poder encontrar el equilibrio y que tus hijos comprendan bien cuáles son los roles de cada uno en la familia (y en el mundo), es de vital importancia que no pises el terreno que le corresponde a tu marido, y que dejes que él se haga cargo de sus responsabilidades una vez que llegue a casa. Por ejemplo, si tu chico se porta mal (muy...

Ellos son felices porque no piensan

¿Alguna vez lo viste a tu chico dormir y te preguntaste cómo puede dormir con tanta paz? ¿O cómo puede sentarse tranquilo a mirar la tele y no sentir la necesidad de hacer veinte cosas mientras tanto para ir ganando tiempo? ¿Nunca lo viste haciendo algún arreglo en el auto o la casa con una cara de absoluta tranquilidad, como si no tuviera nada en la mente en ese momento? Bueno, efectivamente se trata de eso, los hombres no piensan, como vos, a razón de dos millones de pensamientos por minuto. Ellos no están haciendo una cosa mientras piensan en las veinte que les quedan por hacer, ellos disfrutan el momento y tienen una capacidad que vos no tenés de poner la mente en blanco. Es por eso que tu deber como mujer es metafóricamente "estarle encima" (aunque dudo que tu chico se ofenda si lo hacés también de modo literal). Lo cierto es que él no tiene la capacidad biológica de acordarse de todo en todo momento, y que si vos no estás ahí para decirle que se lleve el celular, la...

Los fierros dejáselos a él, para vos está el teflón

En estos tiempos de emancipación femenina, es necesario que sepas manejar un auto, al menos para tener, en caso de emergencias, la posibilidad de llevarlo a él (o a los chicos) al hospital sin depender de taxis o medios de transporte público. El problema surge a la hora de tener tu autito propio, entre cambiarle el aceite, inflarle las ruedas, cargarle nafta, asegurarte de que las luces anden siempre todas bien, revisarle el termostato, llenar el zorrino, y demás responsabilidades que vienen con el título de propietario (y ni hablar si te hace algún ruidito extraño), te podés llegar a volver verdaderamente loca. Es importante que este tipo de posibles desafíos los charles con tu pareja a la hora de decidir si estás lista para tener tu propio auto. No intentes hacerte cargo de todo como si fueras una supermujer, sólo somos mujeres, no podemos con todo, y hay que saber comprender cuáles son las cosas que no corresponden a nuestro sexo; el auto es una de ellas. Los hombres tienen una...

Fútbol: ¿un arma de doble filo?

El fútbol puede ser tu peor enemigo, o tu mejor amigo, según cómo lo mires. Cuando tu hombre mira fútbol, queda alienado, atontado, ensimismado, se abstrae de la realidad y se sumerge en una burbuja de la cual le resulta imposible salir hasta que haya terminado el partido (y los comentarios posteriores). Esto puede representarte un gran problema: para tu chico, mientras está jugando su equipo, vos no existís. Y lo que es peor, te llena la casa de tipos que gritan mientras toman cerveza y tiran las cáscaras de maní en el piso. Lo más triste es que esto no termina pasados los 90 minutos del partido, porque se quedan todos sus amigos sentados en tu living comentando sobre cada jugada sintiéndose Macaya Márquez. Ni hablar si su equipo pierde: cuando sale de la burbuja y vuelve a la realidad, vos sos el destinatario de toda su mala onda y sus resongos. Y que no se te ocurra intentar seducirlo, porque va a estar demasiado deprimido como para 'funcionar' y se te va a venir un torm...

El que vos estés 'en esos días' no implica que él lo esté también

Es cierto que una vez por mes tenés la mala suerte de pasar por un momento no muy ameno de tu ciclo natural de la vida. Lo que es importante en esos días de dolor, malestar, incomodidad y la sensación de constante suciedad corporal, es mantener siempre la perspectiva y tener presente que ese es un sacrificio ínfimo que tenés que hacer como mujer para tener la dicha más grande que existe en el Universo: llevar una criatura en tu propio vientre durante nueve meses, creando un vínculo incorruptible de amor incondicional y felicidad eterna. Es normal que en esos días sientas un poquito de envidia por el sexo masculino (también en parte puede ser producto de los cambios hormonales que está atravesando tu cuerpo), pero tené en cuenta siempre que mientras que vos pasás un par de días feos al mes para poder convertirte algún día en la criatura más afortunada del planeta, él se pierde de ambas cosas, y encima tiene que soportar tus cambios de humor y, a veces, la abstinencia sexual durante al...

De soltera a solterona hay un solo paso

Si ya estás entrando en los treinta (o saliendo), y todavía no encontraste a tu media naranja, ¡no desesperes! Tenés que entender que los hombres son como ese par de zapatos soñados que después de haber recorrido hasta las vidrieras más insólitas sin éxito, aparece casi mágicamente ante tus ojos como si hubiera estado esperando que lo compres desde que se fabricó, justo cuando estás a punto de volverte a casa con las manos vacías y el corazón resignado. Llegada una cierta edad, ya no tenés ganas de vivir con tus padres, y si no tenés un chico con el que te puedas ir a vivir, te puede parecer que se termina el mundo. Las estadísticas indican que las mujeres que viven solas tardan más en conseguir pareja, eso es un hecho comprobado científicamente. Y si se te ocurre que podés disminuir mínimamente la soledad con una mascota, y caes en la trampa de adoptar un gatito o un perrito, te estás comprando cinco años más de soltería como mínimo (por no ser pesimista y decirte que ya estás ti...